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Las esencias florales de este set

Las Mariposas son una familia de flores que, en su mayoría, comparten, como esencias, una profunda acción sobre el despertar del sentimiento de seguridad existencial de la persona y el sanar las heridas de carencias, abandonos, rechazos y desamparos sufridos en la primera infancia. Sin embargo, cada una de ellas actúa en aspectos particulares y propios que pueden vincularse con las huellas arquetípicas grabadas en el alma femenina, en el proceso de su evolución.

En este set se presentan doce Mariposas, con la finalidad de abordar diferentes aspectos (prototipos y arquetipos) de la mujer, presentes tanto como tendencias de personalidad así como en actitudes, emociones y comportamientos. Tres de estas Mariposas están combinadas con elixir de obsidiana que les aporta una cualidad terapéutica particular.

Prescripción

Si bien pueden combinarse entre si, es preferible trabajar con cada uno de los remedios por separado, ya sea para sanar un atoramiento de la mujer en alguno de los arquetipos o cuando quiera despertarlo o desarrollarlo.

Es conveniente utilizar estas esencias en baja frecuencia (dos veces diarias) durante un tiempo prolongado y hasta lograr los objetivos que se desean. Pueden combinarse con otras esencias aunque insistimos en la prudencia de su uso unicista cuando se pretenda centrarse en un área específica. Si se quiere que actúe mas cercanamente al cuerpo físico recomendamos agregar elixir de diamante.

Hay varias aplicaciones locales en cremas, geles u otros medios vehiculares que brindan una ayuda significativa pero salvo que se trate de algo muy puntual siempre se recomienda acompañar a esta forma de uso con la ingesta.

Forma de preparación

Los remedios han sido preparados, en origen, por el método solar y con agua de manantial con cuarzo, siguiendo las reglas establecidas por el Dr. Edward Bach para sus remedios florales y combinadas con elixires de metales (cada una con el correspondiente) preparados por el método spagyrico.

La canción de Eva es la canción de todas las mujeres. Como señala Manuela Dunn Mascetti “Es el primer canto que debió de sonar hace más siglos de los que podemos contar y cuya melodía se ha oído sin cesar a lo largo de todos los credos y creencias de la humanidad, a veces perdida en las complejidades de la razón, la religión organizada o el patriarcado, pero siempre renaciendo otra vez para ser entonada por nuevas voces.”

Desde hace décadas la mujer esta intentando emerger de la falta de protagonismo personal, la clandestinidad, la sumisión y el sometimiento que el sistema social actual le impone. Esta posición secundaria de la mujer, fruto de una división de trabajo (el hombre produce y provee, la mujer se ocupa del hogar y los afectos, lo valioso son los bienes, las emociones perturban) no solo es consecuencia del ejercicio de la represión sino también del entrenamiento educativo que consolida un sistemas de creencias inconcientes que funcionan como evidencias que ya no se cuestionan. Esto ha sido tan eficaz que muchas mujeres han olvidado los caminos y herramientas para transformar su condición e inclusive aman las cadenas que las atan o dan por sentado que las cosas son deben ser según este orden. “La mujer es el sexo débil, necesitamos que nos protejan, no podemos valernos por nosotras mismas.”

La mujer debe conectarse con la energía femenina que implica, además, la recuperación de un sistema diferente de sociedad no basada en la violencia sino en la cooperación, no sostenida en la fuerza sino en el amor, que no destruya sino que una.